21-Ni Sandoval, ni nadie, tendrá siquiera tu imagen.
La noche había caído sobre el mar, y el yate se mecía suavemente bajo un cielo tachonado de estrellas. Nas estaba en cubierta, envuelta en una manta, observando cómo la luna se reflejaba en las olas. El aire salado le acariciaba el rostro, pero su mente estaba en otro lugar… en las palabras de Teo y la mirada de Dominik cuando escuchó lo que estaba pidiendo Sandoval.
Sintió sus pasos antes de verlo. Firmes, seguros, acercándose desde la puerta de la cabina. Dominik se detuvo detrás de ella, t