17-Me gusta como te ves aquí...
Cuando Nas abrió los ojos aquella mañana, lo último que esperaba era encontrar a Dominik apoyado en el marco de la puerta, observándola en silencio. Llevaba un abrigo oscuro y las manos en los bolsillos, como si llevara horas esperando a que despertara.
—Vístete —dijo sin rodeos—. Vamos a salir.
Ella frunció el ceño, confusa.
—¿Salir… a dónde?
—A que recuerdes que el mundo no es solo paredes y cerrojos. —Sus labios se curvaron apenas en algo que no llegaba a ser una sonrisa—. Y antes de