Isabella se quedó con el pulgar sobre el portero eléctrico durante cuatro segundos completos.
Detrás de ella, Mateo había dejado de comer cereales y la miraba con una expresión de enorme y mal disimulado interés.
—Sube —dijo, y soltó el botón.
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Se veía terrible, que fue lo primero que notó, y más delgado, que fue lo segundo. Siete meses. Buen traje, sin corbata, y sombras bajo los ojos que no habían estado allí ni siquiera durante la revisión.
Se detuvo justo dentro de la puerta, en los dos