La caja llegó a las 8:15 de la mañana, siete días antes de la revisión de la junta.
Terciopelo negro. Cinta color crema. Un mensajero con uniforme gris que no se atrevía a mirar a Isabella a los ojos, como si ya supiera lo que llevaba.
Sofía levantó la vista de su café.
—Eso es joyería o un dedo cortado.
—En esta casa, podría ser ambas cosas.
Isabella desató la cinta sobre la isla de la cocina. Dentro, sobre seda blanca, descansaba una pulsera — diamantes montados en platino, dispuestos en un r