No estoy dispuesto a dejarte ir.
El Jeque que ya sabía exactamente en donde estaba su mujer, llegó al hotel perfectamente vestido en un look casual que le daba ese toque atractivo y juvenil que las mujeres admiraban.
El hombre ni siquiera se molestó en preguntar en recepción por su esposa. Él junto con sus guardaespaldas entraron directo al elevador, solo uno de ellos quedó rezagado para darle una generosa propina a las dos recepcionistas.
— El Jeque quiere darle una sorpresa a su esposa, por favor obvien su presencia.