La tristeza del Jeque, y gran dilema.
Monserrat despertó más tarde, el Jeque trabajaba desde el sofá. De vez en cuando le echaba un vistazo para recibir que siguiera durmiendo.
— Alejandro... ¿Estás trabajando?
El hombre se puso de pie, solo había estado revisando unos documentos para matar el tiempo, pero ya había dejado todo para hablar con su esposa.
— No era importante, dejame verte, ¿Te sientes mejor después de haber descansado?
— Si, me siento mejor, y tengo bastante hambre, por favor, pide algo de comida para mí