El acuerdo prenupcial ha sido destruido.
El ruso acomodó a su hijo a su lado, el mismo le daba bocados de langosta, ellos pronto se habían entendido, sin duda la sangre les llamaba, y aunque el agente nunca había cuidado de un niño, ahora debía aprender.
Al terminar la cena los agentes se retiraron con su pequeño, ellos tenían mucho de que hablar en privado, mientras tanto la velada de los esposos siguió un poco más.
— Fue toda una sorpresa saber que Sergey es padre, su hijo es muy hermoso, ahora gracias a ti lo ha recuperado,