Recuperando al cachorrito Eliot.
Por primera vez desde que la revivieron, la faraona tembló, sintió un frío escalofrío recorrer su cuerpo. Conocía muy bien al faraón, y sabía que él no hablaba solo por hablar, pero eso no significa a qué se iba a quedar con las manos cruzadas.
— ¡Soy una faraona egipcia antigua, no pienso dejarme matar tan fácilmente, si esa bestia viene le daré su merecido!
Respondió la mujer a Marcelo, estaba segura de que con su poder saldría bien liberada de todo.
El pequeño Dante de repente dejó salir sus alitas y se zafó de los brazos de su padre para ir a revolotear cerca de la egipcia y sus ayudantes.
— ¡Suelta a mi primo! — Dijo el niño con el ceño fruncido y muy molesto.
— ¿Acaso eres un demonio? Eres un niño que tiene alas y vuela, ¿Después de que regresaste de tu forma de cachorro ahora también eres un cupido? ¡No entiendo que está pasando! ¡Anak, ayúdame a salir de aquí!
El hermoso niño extendió sus manos para tocar rostro de la faraona. Era imposible no hipnotizarse con s