Padre e hijo se encuentran.
Los licántropos eran una raza extraordinaria que se mantenía oculta de los humanos, pero que compartían el mundo con muchas especies más, pero nunca antes habían visto a un cachorro que tuviera alas y que revoloteara en la cima de los árboles.
Al bajar el cachorro a otra rama, su movimiento al viento esparció su aroma. Fue en ese momento que llegó a la nariz del Alfa ese aroma delicioso de su luna, Pero mezclado con el suyo.
El Alfa cerró los ojos y aspiró el aire para dejarlo entrar a