Le han gritado al vampiro por primera vez.
La bella ojiazul parecía una ave barada en ese gran pino bañando de blanca nieve.
Sus alas se movian un poco, y sin su consentimiento. Lo que la tenía molesta. Parecía que no iba a ser tan fácil aprender a volar a placer.
— Vladish, ¿Cómo voy a bajar de aquí? Está muy alto, no puedo caer hasta el suelo, me golpearé. — Ely hacía un puchero.
— No voy a subir hasta allá a bajarte, querida, es mejor que busques la forma de solucionar, yo te esperaré dentro de la villa.
— ¡No, espera, no t