Angelito, te hace falta mucha práctica.
Elizabeth detuvo sus movimientos por unos momentos, deseaba poder decir que no, que si no le era posible criar al bebé al lado de su padre, prefería hacerlo ella sola, pero se lo había prometido, y él lo había salvado, ¿Qué más podía hacer?
— Te lo prometí ¿cierto? Salvaste a mi hijo, te estaré agradecida por el resto de mis días, si lo hubiera perdido, yo...
— No pienses en eso, está aquí, sus latidos son normales, él está creciendo bien, y ahora que tu cuerpo es más fuerte, lo podrás pr