El ser sobrenatural ya había obtenido el permiso de la bella platinada para hacer ese ritual que solamente el conocía. Eso era todo lo que necesitaba para comenzar.
— Bien, ven aquí, párate y cierra los ojos, no los vayas a abrir hasta que yo te diga, si los abres después no me culpes si te traumas, será solo tú responsabilidad.
El vampiro caminó alrededor de Elizabeth, tenía que encontrar el punto exacto en donde estaba esa luz que permanecía atrapada, hasta que por fin la sintió al lad