El Alfa Theodoro colapsa.
La luna de la manada estaba brava con su Alfa, si al rey se le ocurría negarse, ella era capaz de echarlo de la habitación conyugal. Sentía que le debía demasiado a ese ser sobrenatural frío y letal.
— Pero querida, en verdad tengo mucho trabajo, no puedo ausentarme demasiado de mis deberes, ¿Por qué tienes que querer cumplirle el capricho al vampiro?
— Nunca te odio nada, Damiano, pero está vez deseo que le cumplas un capricho a Vladish, él podrá ser poco empático, un asesino de sangre