Damiano entra en el sueño de Elizabeth.
Elizabeth sintió un escalofrío en su espalda, la voz del vampiro le decía que estaba de mal humor.
— ¿También estás hambriento, Vladish? Mira, él me va a preparar un bistec, ¿Tú también gustas uno?
— Por supuesto que no, ya es de noche y no como alimentos que me caen pesados, debo cuidar la linea.
La doctora se le quedó viendo por un momento al atractivo y estilizado hombre, él tenía una altura y un cuerpo perfecto.
— Que vampiro tan vanidoso, deberías comer para tener fuerzas.
La