No lo convocaron como beta.
Lo convocaron como Dorian.
Ese fue el primer indicio.
La sala del consejo estaba cerrada cuando llegó. No había asamblea pública. No había testigos. Solo los cinco ancianos sentados en semicírculo, con esa calma artificial que siempre precedía a algo desagradable.
Leif se movió dentro de él antes de que alguien hablara.
No es una reunión. Es un juicio.
Dorian permaneció de pie.
—Me dijeron que era urgente.
Uno de los ancianos asintió lentamente.
—Lo es.
No le ofrecie