El consejo no necesitó espías.
La energía en la casa alfa había cambiado desde que Amelia habló.
Pero fue al día siguiente, durante la asamblea menor de la manada, cuando lo comprendieron de verdad.
No fue una declaración.
No fue una provocación.
Fue un gesto involuntario.
Y eso lo volvió innegable.
La reunión se convocó al mediodía. Nada solemne. Nada oficial. Solo revisión de territorio, asignaciones de patrulla y discusión sobre los exiliados que aún rondaban los límites.
Kael presidía de pi