Zane
El olor a sangre impregnaba el aire. Zane se mantenía erguido en medio del campo de batalla, su respiración agitada y su cuerpo cubierto de heridas que comenzaban a sanar lentamente. A su alrededor, los cuerpos de los enemigos caídos y los aullidos de victoria de su manada confirmaban lo que ya sabía: estaban ganando.
Pero el precio había sido alto. Demasiado alto.
Sus ojos recorrieron el terreno, contando mentalmente a cada uno de los suyos que yacía inmóvil sobre la tierra húmeda. Guerre