C64- GAS N7
La sala blanca del almacén parecía un quirófano abandonado en el corazón del infierno. Rowan y Cassian yacían sobre camillas de acero, sudorosos, respirando con dificultad. El acónito, circulando aún en su sangre, drenaba su fuerza como veneno lento y las esposas gruesas, pulidas y vivas de plata; les arrancaba un gemido contenido y dejaba nuevas líneas abiertas en las muñecas.
Ambos estaban conscientes, ambos querían matar, pero ni el alma les respondía.
La puerta se abrió y entró