C49-NADA QUE ROMPER.
C49-NADA QUE ROMPER.
Isabella salió del lugar con la sensación de que algo se había acomodado por fin dentro de ella.
No era paz.
Era claridad.
Caminó hacia el auto dejando que el aire frío le despejara la cabeza.
Pensó en Damián, en Aslan, pero también en sí misma, en todo lo que había permitido por miedo a romper, a decepcionar y a quedarse sola.
Y llegó a la conclusión de que no podía seguir engañando a Damián.
No porque él hubiera sido inocente, tampoco porque mereciera compasión. Sino porque ella ya no soportaba la idea de seguir viviendo una mentira. Lo que él había hecho no justificaba lo que ella estaba haciendo y no quería convertirse en alguien que se traicionaba para sostener una imagen.
Y no, eso tampoco significaba volver con Aslan. Ese pensamiento fue claro, doloroso, pero claro.
Pero no estaba lista para elegir a nadie. Necesitaba tiempo para estar sola. Para ordenar su corazón, separar lo que era deseo, culpa, amor y costumbre. Con eso en mente, subió al auto y con