C38- FESTÍN DEL ALFA.
C38- FESTÍN DEL ALFA.
Isabella flotaba en un mar de sueños cálidos cuando una presión húmeda y experta comenzó a devorarla entre las piernas. Un gemido ronco escapó de su garganta y su cuerpo se arqueó dormido hacia esa caricia lujuriosa.
—Despierta, nena... —la arrastró una voz áspera y familiar, caliente contra su piel sensible—. No quiero divertirme solo.
Al abrir los ojos y la visión la electrocutó.
Aslan estaba enterrado entre sus muslos, sus manos sujetándola por los muslos internos,