C37-ES ROWAN.
C37-ES ROWAN.
Anya entró al hospital con el corazón en la garganta y apenas abrió la puerta de la habitación, lo vio: su pequeño, su tesoro. Aidan estaba recostado en la cama, junto a un libro de colorear que descansaba abierto sobre sus piernas.
—Bebé... —susurró ella.
Los ojitos del niño se iluminaron al verla y al instante se incorporó un poco, estirando los brazos hacia ella.
—¡Mami! —exclamó—. Te extrañaba mucho.
Anya corrió a su lado y lo rodeó con los brazos, besándole las mejillas u