C31-ESTABAMOS DESTINADOS.
C31-ESTABAMOS DESTINADOS.
Anya abrió los ojos lentamente y la luz tenue de la habitación le hizo parpadear varias veces y lo primero que sintió fue la mano de Lia sobre la suya.
—¡Gracias a la Diosa! —exclamó la beta, con ansiedad evidente—. ¿Cómo te sientes?
Anya tragó saliva, todavía confundida, su voz salió ronca.
—¿Qué… qué pasó?
—Te desmayaste en el bosque —respondió Lia, intentando sonar tranquila aunque su tono temblaba—. Rowan te trajo de inmediato.
El recuerdo regresó como un golpe: lo