C28- ¿CÓMO ENTRASTE?
—¿Isabella? —llamó.
No hubo respuesta, solo el murmullo constante del aire acondicionado... y otro sonido tenue, ahogado que venía del baño.
Aslan avanzó despacio, con cada músculo tenso, la puerta estaba entreabierta y el vapor llenaba el baño al igual que el agua llenaba el espacio y mezclado con él, un jadeo rápido, contenido, le apretó el pecho.
Era Isabella, gimiendo.
La imagen se le formó sola en la cabeza y la vio sola, desarmándose bajo el agua, soltando lo que no se permitía frente a nadie, el documento tembló entre sus dedos y tragó saliva.
Aquello era una intrusión, lo sabía, pero aun así, no retrocedió. El sonido ya no era ambiguo y se elevaba a un ritmo claro, carnal, íntimo, un jadeo entrecortado que se le clavó en la médula.
Al otro lado, Isabella recostada contra los azulejos, arqueaba su cuerpo ofrecido al chorro de agua caliente que le caía sobre los senos y el vientre. Tenía los ojos cerrados con fuerza, la cabeza apoyada en la pared, mientras