C162-DÉJAME EN PAZ, ARIANNE.
C162-DÉJAME EN PAZ, ARIANNE.
Los días que siguieron al milagro fueron un viaje silencioso hacia la manada Cazadores. El grupo avanzaba entre montañas y valles cubiertos de niebla, pero lo que más pesaba no era el frío del camino, sino el vacío que se había instalado entre ellos.
Axel estaba al frente, rígido, sin desviar la vista, sin una palabra más de las necesarias. Parecía un soldado perfecto, una máquina sin alma, y Arianne lo observaba cada día, buscando en sus gestos una señal, un destel