ALBERTO
—Espera Mariana, yo te amo, te amo solo a ti. ¿Qué es esta niebla? Y ¿por qué tengo tanto sueño? Algo anda mal, no me puedo dejar, debo pedir ayuda, ¡que alguien me ayude!
—Lobo asqueroso, nadie te va a escuchar, mejor duérmete que serás mi alimento, duerme para siempre.
—Eres un iluso, ente asqueroso; no me daré por vencido tan fácilmente, y menos cuando mi movimiento me necesita.
—El iluso eres tú, lobo pulgoso; se te olvidó que ella te mandó al botadero. Ji, ji, ji, ji
—Déjate ver, c