JUAN
—Este paisaje es desolador; debemos tener cuidado, aunque es claro que el enemigo es ese enorme monstruo amarillento y los jaguares; primero dispararemos hasta que se agoten las municiones y después nos transformaremos y destruiremos a los adversarios.
—Jefe Juan, es mejor dejar que ellos aniquilen al Gran Alfa y a los demás, y después nosotros liquidaremos a los que quedan—, Wolframio opinó, aunque sabía que era en vano.
—Parece que no me conocieras, yo no soy ningún cobarde y mucho menos