JUAN
—Estoy sentado en el trono, fue muy difícil, aunque siempre supe que lo lograría.
—Amor, siempre confié en ti, eres el lobo más inteligente y capaz, digno de gobernar el mundo y a todos los seres humanos—. Sheila se acercó besándolo, y le acarició el pecho.
—Estoy muy feliz, yo también sabía que lo conseguiría, lo complicado es que no me acuerdo cómo lo hice—. Juan se levantó del trono rascándose la cabeza.
—Mi vida, mi sol, mi luz de estrellas, es comprensible que no recuerdes tus poderos