ALBERTO
—Esos maderos son mágicos, o algo así; no hemos podido entrar, aunque hallaremos la forma—. Alberto analizaba la cerca compuesta por gruesos maderos, sin lograr explicar la razón en que, al intentar cruzarlos, fueran expelidos por una poderosa corriente, similar a una cerca eléctrica.
—Señor, déjame a mí, de pronto puedo hacer algo—, un hombre de contextura delgada, calvo y barrigón.
—Usted es uno de los mercenarios, ¿acaso no ha prestado atención? Los suyos tampoco han podido pasar, y