VIVIANA
La joven guerrera no podía dar crédito a lo que veían sus ojos, cómo fue que en un segundo ante sus ojos se encontraba su gran enemigo, aquel ser que asesinó a su amada. Sin pensarlo dos veces, se lanzó invocando su ataque más poderoso, un golpe con la energía suficiente para destruir un pino.
—Esto es una suave brisa—, el demonio multicolor le detuvo el golpe con un suave abanico.
—Maldito, asqueroso, me tendiste una trampa, aunque será para ti—. Viviana adelantó una pierna, cruzando e