MARIANA
—Mariana, por favor, reconsidera las cosas, no me dejes y menos en esta situación. Es que necesito liderar a toda la manada.
—Como siempre pensando únicamente en usted, es que ni siquiera en mis hijos—; Mariana se limpió las lágrimas y le pegó una bofetada al padre de su hijo.
Cuando continuaba golpeándolo, Sheila se atravesó diciendo: —Es mejor que se den unos momentos, vayan y descansen un rato, están cansados por las aventuras de la selva…
—El único que tuvo aventura en la selva fue