Ángel no podía dejar de mirar una carta.
La había guardado en su bolsillo durante semanas, como si de alguna manera eso lo conectara aún con Coromoto, a pesar de la distancia y el silencio.
La carta, aunque arrugada por el paso del tiempo, seguía viva en su memoria.
La había leído más veces de las que podía recordar, y aunque ya la conocía casi de memoria, cada vez encontraba algo nuevo que lo tocaba profundamente.
Coromoto la había escrito en noviembre, cuando aún el final era incierto entr