Los tortolos se quedaron un par de horas más acurrucados, hasta que la Princesa abrió lentamente sus ojos, para encontrarse con el rostro más hermoso que sus ojos han visto, ese rostro que se quedó grabado en su mente y en su corazón desde la primera que sus miradas se encontraron, ella sin dudarlo acaricio la mejilla de su amado, delineo con sus dedos su respingada nariz y esos labios carnosos y seductores, la princesa se sonrojo solo de recordar sentirlos recorrer todo su cuerpo, acompañados