La verdad tiene dos sabores: uno dulce, para el que la dice, y otro amargo, para el que la oye.
Rodríguez Marín
Theresa siguió los movimientos de Michael con mucho detenimiento, mientras que en su mente surgían miles de preguntas, no lograba entender cómo era posible que su él estuviera allí presente como el séptimo Duque de Bedford, <
> se decía una y otra vez, tenía que hablar con él, pero en ese instante era casi imposible, la gente lo tenía rodeado. Ella se retiró u