Cuanto más pequeño es el corazón, más odio alberga.
Víctor Hugo
— ¿Muerto? — Preguntó ella sorprendida —No puedo creerlo.
— La doncella llegó para hacerle servicio a la habitación, tocó la puerta a ver que nadie contestó, entró confiada y se encontró con la dantesca imagen.
— ¡Oh, Dios mío! — dijo ella nerviosa. — Hace un par de horas habíamos discutido en el jardín, me parece mentira que ahora este muerto.
Los invitados curiosos que se encontraban en los alrededores estaban atentos a la reacci