No pudo concentrarse en el trabajo, al menos no del todo. Cometió un par de errores al hacer una lista con pedidos de insumos. Era como si su mente se hubiese dividido en dos partes desiguales. Sí, desiguales porque el treinta o cuarenta por ciento de sus pensamientos se trataban de dar lo mejor de sí para realizar un buen desempeño laboral y el restante de sus pensamientos eran referentes a centenares de imágenes del chiquillo insolente y de todo lo que imaginaba hacer si tuviera… No, nada de