Mundo de ficçãoIniciar sessãoMaurice entró a la mansión y encontró las luces apagadas. Miró su reloj, eran las diez de la noche.
Suspirando, subió las escaleras, y antes de internarse en su habitación, entró a la de su hijo. Encontró allí a Katie, que intentaba calmar a Samuel.
—¿Le pasa algo? –preguntó Maurice acercándose y tomando al niño en brazos.
—Él… tiene hambre –&ea







