Mundo ficciónIniciar sesiónTheresa Livingstone llamó a la puerta de su hija Candace sintiendo el retumbar de su corazón en su pecho. Este no era el magnífico pent-house que había compartido con Leonard Chandler, era un poco más modesto, pero de igual manera, decía por todos lados “dinero”.
Esperaba que su hija menor sí la atendiera y le ayudara. Había sido un completo fracaso el haber ido a ver a las otras dos.
Un hombre abrió la p







