La atmósfera en la cocina cambió drásticamente cuando Eva que se puso de pie frente a ella.
— No — dijo Eva — Gracias por el café y por la cama, pero no quiero su dinero. No voy a firmar nada y no quiero un fondo mensual.
Ámber parpadeó, desconcertada, con la espátula aún en la mano.
— Pero Eva, es para que puedas vivir... para que no tengas que volver a caer en las garras de Ulises... — Ámber no terminó la frase, pero sus ojos recorrieron las manos temblorosas de Eva.
"Ojalá fuera tan fácil co