El auto negro se detuvo finalmente frente a los imponentes portones de una finca que parecía sacada de un sueño....m o de una pesadilla. Era una propiedad inmensa retirada del ruido del mundo, rodeada de jardines perfectamente podados y estatuas de mármol que brillaban bajo la luz de la luna. Eva miró por la ventana, abrumada por el derroche de lujo que habia en el estacionamiento: una fila interminable de autos deportivos y limusinas se extendía por el camino de entrada.
— ¿Qué es esto? — preg