10.
No sé a qué está jugando Alejandro con esos movimientos.
Había pasado de la formalidad absoluta a una zona de peligro sin previo aviso. Justo cuando intentaba seguir la conversación sobre inversiones, sentí un ligero, ligerísimo roce en mi pierna izquierda, justo por encima de la rodilla.
Al principio, pensé que había movido la silla o que era un accidente del camarero. Enderecé la espalda, tensa. Pero entonces, sucedió de nuevo.
Una punta, la punta de su zapato, me estaba acariciando juguetona