- Estoy... muy cansado.
- ¿Del trabajo? No creo que sea bueno trabajar tanto.
- ¿Preferirías que me quedara en casa, viviendo de la buena voluntad de Gabe? ¿Te das cuenta de que después de pedir el divorcio, nada nos garantiza la casa ni los muebles? Puede echarnos cuando quiera.
- Gabe no haría eso. Le gustas.
- Aún así... No me echaré atrás en el divorcio.
- ¿Por qué no, si te gusta?
- ¿Quieres que vuelva con Gabe, papá?
- No, no me gustaría. Es sólo que no quiero que sufras para vengarme de