- Sí, por supuesto. La recepcionista le llevará con su esposa.
Esperé a que la mujer me llevara a la habitación de Olivia, sintiendo cómo se me cansaban las piernas y me dolía la espalda. Sin duda me había golpeado uno de los hombres y ni siquiera me había dado cuenta. Tenía la ropa sucia y el pelo revuelto. Por no hablar de la sangre que manchaba parte de mi camisa, procedente de Jorel.
En cuanto me dejó delante de la puerta, dijo:
- Llámenos si necesita algo.
La mujer se fue y abrí la puerta