Por desgracia, no servían dulces con azúcar. Así que pedí un trozo de tarta y té. Seguía sumida en mis pensamientos cuando vi el vaso de whisky delante de Jorel.
Mis ojos se alzaron para encontrarse con los suyos mientras me analizaba, sorbiendo lentamente el líquido ambarino.
- ¿Cómo puedes beber whisky a estas horas? - pregunté, recordando que habían mencionado su alcoholismo.
- La vida es corta, Olie. Y tú, más que nadie, lo sabes. Vivo cada día como si fuera el último.
- ¿De qué huyes?
- No