Me quedé completamente paralizada en mitad de la habitación, sintiendo cómo un escalofrío me recorría el cuerpo de arriba abajo al escuchar el nombre de Elena en la boca de Brandon. Los dedos debilitados de mi ex prometido continuaban aferrados a mi muñeca con un agarre apenas perceptible, pero toda la tensión de su cuerpo pareció desvanecerse después de pronunciar aquella desgarradora súplica de perdón. La revelación sacudió mi mente con la fuerza de un golpe inesperado, desordenando cada una