Habían pasado varias horas desde mi conversación con Penélope, pero sus palabras seguían repitiéndose en mi cabeza con una insistencia difícil de ignorar. La espera en aquel lugar comenzaba a sentirse más pesada de lo normal, mientras permanecía junto a Sebastian intentando ordenar todo aquello que todavía no encajaba. Brandon había reaccionado desde el miedo, no simplemente desde la rabia o el alcohol, y esa diferencia cambiaba por completo la forma en que entendía lo ocurrido.
La puerta de la