Sebastian fue el primero en reaccionar. Apretó mi mano una última vez antes de soltarla con suavidad y dirigirse hacia el grupo de abogados que lo esperaba unos metros más adelante. Bastó el breve intercambio de palabras entre ellos para comprender que la presencia de la policía obligaba a tomar decisiones inmediatas y que aquella conversación no podía aplazarse.
Esperé a que la atención permaneciera concentrada en ellos antes de apartarme con cautela. Eleanor seguía hablando con el abogado de