El portazo de la entrada principal retumbó por toda la casa, dejándonos a solas con el desastre que Brandon acababa de provocar. Se había marchado con una sonrisa en los labios, convencido de haber encontrado la forma de hacernos daño, y sus últimas palabras seguían resonando en mi cabeza con una crueldad imposible de ignorar.
Me aparté de Sebastian casi por reflejo y di un par de pasos hacia atrás. De pronto, sentí que el aire no llegaba a mis pulmones. Las manos me temblaban y me froté los br