CAPÍTULO 11: FUEGO EN LA COCINA
Elena
Cuando Ethan me invita a cenar, al principio pienso que bromea. Su sonrisa tranquila, su tono ligero, todo en él parece un juego sin consecuencias. Pero lo repite, con esa seguridad encantadora que no acepta un no.
—Solo una cena, Elena. No muerdo —dice, levantando las manos como si pudiera leer mis dudas.
Titubeo. Parte de mí sospecha que ya sabe quién soy, o al menos que está al tanto de la historia, pero me doy cuenta de que, aunque lo sepa, no me juzga.