Ese demonio lo que hizo fue trabajarme. No sé cuántos días han pasado y no he sabido nada de él, pero no hay instante del día que no esté presente en mis pensamientos. Odio a mi cabeza por hacerme recordar ese momento tan vergonzoso en el que ni yo misma me reconocí.
Todavía me pregunto cómo es posible que le haya permitido hacerme todas esas cosas. Recordar su expresión, pero más que todo la manera en la que me sentí, la furia y la vergüenza se apoderan de mí. Es asqueroso lo que hizo, pero a