El sol comenzaba a descender tras las colinas, tiñendo el cielo de naranja y púrpura. Desde la ventana del salón, Isabella contemplaba el paisaje que había sido testigo de su sanación. Las maletas estaban hechas, alineadas junto a la puerta como soldados esperando una orden. La logística estaba milimétricamente coordinada con Asper y Mary. Mañana por la tarde aterrizarían en Ciudad B, y al día siguiente, Jacob enfrentaría el juicio. La presión de lo que les esperaba era una losa sobre sus hombr